Estoy en el centro de mi mundo, y soy incapaz de ignorar tal cosa.

Ilustración satírica sobre la fabricación y difusión del bulo de las «200 agresiones sexuales diarias» en Ceuta. Elaborada con IA.

¿Quién viola a quién en Ceuta?

27/09/2026

La libertad de opinión es una farsa si no está garantizada la información sobre los hechos y los hechos mismos no están en disputa

Hannah Arendt

Me han pedido que hable de las agresiones sexuales en Ceuta que se están produciendo desde la entrada masiva de inmigrantes de los días 30 y 31 de julio. Quizá haya que matizar que «pedido» no es la palabra justa, sino que he recibido algo más que una petición, algo más parecido a una orden gubernativa —sin Gobierno— que me comunica que, como no he publicado nada al respecto, debo de andar escaso de indignación y que ya podrían «poner el grito en el cielo las y los progres». Pues como soy progre, voy allá, a ver si me gano el carné de buen español. Supongo que no, porque «las y los» progres estamos condenados a no ser buenos españoles, ahora que hasta se habla de llevar al Gobierno ante la justicia por traición. Pero vamos a intentar poner el grito en el cielo.

Venga, pues: hablemos de las agresiones sexuales de Ceuta. Pero vamos a hablar de las que se han producido de verdad, y es una charla que me temo que va a ser más aburrida de lo esperado y bastante alejada de los bulos de Facebook, Twitter y determinados discursos políticos: vamos a buscar datos y citar fuentes, vamos a tratar de averiguar quiénes son las víctimas y quiénes los agresores y, sorprendentemente, vamos a intentar aceptar que la realidad puede no coincidir con el relato que uno había elegido antes de empezar el debate.

Lo primero: sí, en Ceuta existe un problema grave de violencia sexual desde la entrada masiva de inmigrantes de finales de julio. Negarlo sería tan estúpido como exagerarlo. El Consejo General del Poder Judicial contabiliza, entre el 30 de julio y el 14 de septiembre, 37 procedimientos judiciales por agresión sexual y 39 víctimas, 38 mujeres y un hombre. Catorce de las mujeres son menores de edad. De esos 37 procedimientos, 28 continuaban abiertos cuando se cerró el informe, ocho habían sido archivados provisionalmente sin que el CGPJ explique por qué —probablemente por no estar identificado el agresor—, y uno se había acumulado a otro procedimiento. Los 37 presuntos agresores eran hombres; 19 habían sido identificados y 18 todavía no.

Treinta y nueve víctimas en mes y medio ya son demasiadas. No hace falta inventarse otras nueve mil, y menos aún que lo hagan quienes niegan rutinariamente la existencia de la violencia de género cada vez que un hombre mata a su pareja.

No es necesario, pero es justo eso lo que han hecho: propagar bulos e inventarse cifras.

Uno de los más espectaculares nació cuando la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, aseguró el 26 de agosto que en Ceuta había «200 denuncias diarias por agresiones sexuales». Las aproximadamente 200 denuncias diarias no eran inventadas. Lo que era falso era presentarlas como 200 denuncias diarias por agresión sexual. Eran denuncias policiales por toda clase de hechos. De hecho, el juez Antonio Pastor, una de las fuentes de aquella cifra, hablaba entonces de unas 200 denuncias diarias en total y de una agresión sexual diaria desde el 30 de julio. El 26 de agosto se habían contabilizado 16 agresiones sexuales. Así que el bulo no consiste en inventar el 200, sino en que esas 200 denuncias fueran por agresiones sexuales.

Curiosamente, al día siguiente, cuando tuvo que repetir el dato en sede parlamentaria y quedó recogido en el Diario de Sesiones, Pepa Millán ya no habló de «200 denuncias diarias por agresiones sexuales». Dijo que los juzgados «acumulan más de doscientas denuncias diarias». A secas. Las agresiones sexuales habían desaparecido de la frase. No es un matiz menor: lo que había dicho a los medios era sustancialmente distinto y contenía precisamente el bulo, que esas 200 denuncias fueran por agresiones sexuales. Qué misterioso el poder de los taquígrafos.

El caso es que, si estas cifras fueran ciertas, en este mes y medio habrían sido agredidas 9.000 mujeres, más o menos el 22 % de las mujeres que viven en Ceuta, para Navidad, media península habría sido violada por los «invasores» y ya tendríamos el gran reemplazo en marcha, pero de verdad.

Examinemos las cifras reales teniendo en cuenta que una denuncia policial, una llamada al 112 y un asunto que entra en un juzgado no son la misma cosa.

¿Cuál es la actividad judicial real? El 27 de agosto, Félix Bolaños dio en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional una cifra muy concreta: entre el 1 y el 27 de agosto de 2025 habían ingresado en el Tribunal de Primera Instancia de Ceuta 570 asuntos; en las mismas fechas de 2026 habían ingresado 594 asuntos. Eso equivale a unas 21,1 actuaciones diarias en 2025 y 22 en 2026, un incremento del 4,2 %. El dato está en el Diario de Sesiones del Congreso, no en una nota de partido ni en un tuit. El propio ministro añadió la cautela de que podía haber denuncias policiales de los últimos días todavía no remitidas al tribunal.

¿De dónde sale entonces el dato de las 200? Pues probablemente de la manipulación de cifras reales distintas. Durante las semanas posteriores a la entrada masiva, los servicios de seguridad y emergencias llegaron efectivamente a manejar del orden de doscientas comunicaciones diarias. El 112 de Ceuta recibió entre el 30 de julio y el 10 de septiembre 9.239 comunicaciones y abrió 7.073 expedientes. Pero una llamada al 112 no es una denuncia, un expediente del 112 no es necesariamente un delito y un delito denunciado no es una agresión sexual. De hecho, esos 7.073 expedientes incluían 2.081 relacionados con extranjería, 1.357 con agresiones de cualquier tipo, 837 con allanamientos de morada y 437 con alteraciones del orden público.

Los datos judiciales son claros: entre el 1 y el 27 de agosto de 2026 ingresaron en el Tribunal de Primera Instancia de Ceuta 594 asuntos, unos 22 diarios, no 200. Y las diligencias abiertas específicamente por agresión sexual fueron finalmente 37 entre el 30 de julio y el 14 de septiembre. Demasiadas. Pero 37 en mes y medio no son 200 diarias.

Vale. ¿Pero quién viola a quién en Ceuta?

El 31 de agosto, cuando la Fiscalía había registrado 23 agresiones sexuales, nueve de ellas contra menores de entre 14 y 17 años, las víctimas contabilizadas eran personas migrantes. Cinco de aquellos casos eran agresiones con penetración. Todas las víctimas eran mujeres salvo un hombre del colectivo LGTBI.

Aquí tenemos la primera trola: los datos no sostienen la historia de una oleada de inmigrantes llegados a Ceuta para violar a mujeres españolas. En aquel momento, las 23 víctimas que constaban en los datos de Fiscalía eran migrantes.

Y ahora viene la segunda trola. También sabemos quiénes eran los presuntos agresores que se habían conseguido identificar hasta entonces: cuatro marroquíes, tres españoles y un belga. Es decir, había presuntos agresores marroquíes. Naturalmente que los había. Y había tres españoles. Y uno belga. Eso no permite saber cuál es la distribución por nacionalidades del conjunto de agresores, porque la mayoría todavía no había sido identificada. Sí permite afirmar una cosa bastante más modesta: entre los presuntos agresores identificados también había ciudadanos españoles.

El 11 de septiembre, la Fiscalía General del Estado elevó la cifra a más de treinta procedimientos por agresiones sexuales a mujeres migrantes y añadió un dato particularmente terrible: en aproximadamente el 40 % de esos procedimientos las víctimas eran menores migrantes no acompañadas, precisamente uno de los colectivos que la legislación obliga especialmente a proteger y a los que se niegan a proteger PP y Vox, que son los principales difusores de estos bulos hipocritones y fariseos.

Finalmente llegamos al informe del CGPJ: 37 procedimientos y 39 víctimas hasta el 14 de septiembre. Ese informe ya no desglosa la nacionalidad de todas las víctimas ni de los 19 presuntos agresores identificados. Por tanto, a partir de ahí no se puede afirmar a ciencia cierta ni que todas las víctimas sean migrantes ni que todos los agresores lo sean. Quien diga una cosa o la otra está rellenando con imaginación y probablemente con intención política los huecos que los datos oficiales dejan en blanco.

En fin, creo que he cumplido con mi obligación patriótica: mi indignación convenientemente empaquetada y medida en función de los datos reales y no de los datos imaginarios de la derecha española.

Así que, tal como se me encomendó, pongo el grito en el cielo por las 39 víctimas documentadas hasta el 14 de septiembre, 38 mujeres y un hombre, catorce de ellas menores. No sabemos la nacionalidad de todas ellas. Sí sabemos que las 23 víctimas contabilizadas por Fiscalía a 31 de agosto eran migrantes. Y también pongo el grito en el cielo contra sus agresores, sean quienes sean, entre los cuales, los ocho primeros identificados eran cuatro marroquíes, tres españoles y un belga. Y estos cuatro últimos, de los que comen jamón, que bien rico está.

Estaría bien ahora que, ya cursada convenientemente mi patriótica indignación, la derecha respetara a las víctimas como tales, sin inventarlas, sin multiplicarlas, sin utilizarlas para confirmar sus repugnantes prejuicios y sus políticas pre-criminales.

Mi criterio aquí ha sido marcar sobre todo «agresiones sexuales en Ceuta», organismos que respaldan los datos, cifras esenciales y expresiones que responden directamente a las búsquedas previsibles sobre el asunto. No he puesto en negrita conclusiones políticas o frases ingeniosas, porque eso ya es énfasis editorial, no SEO.

Fuentes: