Al margen de cualquier otra circunstancia política o legal, los policías que participaron en el desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años, con una discapacidad del 50 por ciento y que llevaba en el mismo piso 70 años sin haber dejado de pagar el alquiler ni un solo mes, así como la jueza que lo ordenó, e incluso el cerrajero si lo hubo —aunque me temo que la violencia policial fue tal que no hizo falta cerrajero alguno—, cometieron una grave falta moral. Y, en general, quienes participa...