¿Les he dicho ya que me cago en la reina de Dinamarca, y con un ánimus iniuriandi del copón bendito?

Hipocresía criolla

13/10/2019

Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Eduardo Galeano

Es que no puedo con la hipocresía criolla. La izquierda tiene algunos santones, autores de frases vacuas, pero pretenciosas, entre los que se encuentra en puesto de honor Eduardo Galeano. Me iría a la derecha, solo para que nadie me pueda identificar con ellos…

Eduardo Galeano, con su sonrisa bondadosa, sus ojos achinados, su enervante pose altanera y elitista, y su ignorancia supongo que simulada, y por lo tanto de mala fe, es uno de ellos… Busquen en internet y encontrarán cientos de frases vacías firmadas por este caballero. Ésta que les traigo aquí, que ayer circuló por los ámbitos de la izquierda virtual -nunca mejor dicho lo de virtual que en este caso- con ocasión de la fiesta del Pilar es una de ellas. Es todo un tratado de hipocresía criolla.

Porque digo yo: ¿a quién se refiere Galeano cuando habla de «ellos» y de «nosotros». ¿No se han fijado ustedes en que Galeano es un blanquito de libro, que podía haber nacido en Soria o en Düsseldorf? Un criollo, un descendiente de la burguesía blanca local que organizó la independencia -no la cuestiono, que ese es otro debate histórico- de espaldas a la población autóctona, salvo que sirviera de carne de cañón?

Quizás su frase, para ser honesta, hubiera debido ser:

-Llegamos. Teníamos la Biblia y ellos tenían la tierra, y les dijimos: «cierren los ojos y recen». Y cuando abrieron los ojos, nosotros teníamos la tierra y ellos tenían la Biblia.

Incluso así la frase reflejaría una estupidez, pero al menos sería honesta, porque se reconocería a sí mismo como lo que era: el descendiente de quienes llegaron y , siglos mas tarde, organizaron una independencia que dejó fuera a la población original. Pero seguiría siendo una gran falsedad, porque, a fin de cuentas, lo que hace es aplicar los criterios morales de hoy a hechos acaecidos hace 530 años.

En fin, todo esto era para decirles que no soporto a los hipócritas, sobre todo, cuando nos los colocan como santones y personas virtuosas.