A mí, el tomate frito me gusta muy dulce, por eso le pongo tres cucharadas soperas de azúcar por medio kilo de tomate.

Para la próxima, prevención

07/11/2009

A diferencia de todos los demás, yo no sé cómo se puede solucionar el secuestro de los pescadores de Alakrana, ni tengo solución para el conflicto político, jurídico y ético planteado. Soy tonto, qué le vamos a hacer. Escucho a las familias y pienso que tienen razón, y que yo en su lugar, pues haría y diría cosas parecidas. Escucho al PP y pienso lo que suelo pensar, que son unos miserables y unos rastreros que en este asunto, como en el del terrorismo, juegan con los sentimientos y las vidas de la gente para sacar de ellos el máximo rédito político. Y al gobierno no le escucho, porque dice poco, no termino de comprender muy bien su actitud, pero confío y espero que se trate de la necesaria prudencia de quien se encuentra entre varios puntos de tensión y con la responsabilidad de encontrar una solución al problema. Pero me limito a escuchar, porque no tengo ni idea de qué se debe hacer, que es lo único que se puede hacer.

Ahora bien, sí me planteo algunas cosas, sí hago algunas reflexiones que quizás rompan ciertos tabúes y planteen ciertas contradicciones, que se refieren a la prevención de situaciones sin salida como la que vivimos. Yo estuve en la cárcel por negarme a hacer el servicio militar. En aquella época tenía las cosas muy claras porque era de extrema izquierda. Ahora, como estoy mucho más moderado, pues no tengo tan claro aquello que pensaba antes de que los ejércitos no deban existir. No digo que no lo piense. Digo que no sé si lo pienso.

Pero lo cierto es que los ejércitos existen. Y en Estados Unidos, no, pero en España, el ejército, la verdad es que tiene poca utiilidad práctica al común de los ciudadanos. Participan con presencias más o menos grandes en guerras de legitimidad dudosa en las que entramos y nos mantenemos al calor de la simpatía que el inquilino de turno de la Moncloa siente por el de la Güait Jaus, y se dedican a tareas desconocidas en sus oficinas en Madrid. ¿Qué hacen los militares españoles? ¿A qué se dedican? Son un inmenso cuerpo administrativo que se autoregenera constantemente en oficinas en Madrid, y juegan al risk en preparación y entrenamiento de una situación que nunca se va a dar. En cambio, no tienen solución para las agresiones a los intereses de los españoles que sí se dan realmente.

Y digo yo, que mientras decidimos si disolvemos o no al Ejército, pues podíamos ponerles a trabajar de verdad. Que dejen sus expedientes de contratación, sus juegos de guerra y sus cosas, y se pongan manos a la obra en, por ejemplo, la protección de la flota pesquera española que produce riqueza y que faena en la lejanas aguas del Índico, y con presencia real, y no testimonial.

Seguro que no había secuestros, y sin un sólo tiroteo, sólo con presencia visible y ostentosa.