Estoy en el centro de mi mundo, y soy incapaz de ignorar tal cosa.

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El cinturón sanitario también obliga a la izquierda

18/05/2026

Un gobierno con Vox es imposible”

José Manuel Moreno Bonilla

Si hay pandemia, todo se llena de epidemiólogos. Si lo que nos atribula es un accidente aéreo, todo el mundo es de repente especialista en navegación aérea, y si Rusia invade algo, no hay nadie en España que no sea especialista en geopolítica. Cuando hay elecciones, sorprendentemente, todo el mundo muta en experto sociólogo analista electoral. Es un fenómeno muy neoliberal, ya que esconde la opinión política tras lo que se quiere presentar como verdad científica. Pues bien, yo hoy voy a dar una opinión política sobre lo que ocurrió ayer en Andalucía, y no intentaré hacer ningún análisis electoral.

En primer lugar, y en mi calidad de ciudadano, lamento que el Partido Popular no lograra revalidar la mayoría absoluta. Es una mala noticia para la democracia, porque lo más probable es que ello ponga un gobierno autonómico más en manos de la extrema derecha. Sin embargo, también creo que, ayer en Andalucía se produjo un frenazo de la extrema derecha. Serán los sociólogos los que tengan que determinar si esto es el inicio de una tendencia o una peculiaridad de Andalucía, pero yo no puedo evitar recordar que el primer gran éxito electoral de Vox se produjo en Andalucía.

En un contexto de aumento importante de la participación, que ha pasado del 56 al 64%, Vox sólo ha conseguido un escaño más de los 5 que ha perdido el PP y los 2 que ha perdido el PSOE. Los otros seis han ido a parar a Adelante Andalucía, que ha multiplicado por 4 su representación en la cámara andaluza y Por Andalucia se ha mantenido. Que el PP ha ganado las elecciones es una obviedad; que no ha conseguido su objetivo principal es cosa sabida, como es verdad de Perogrullo que el PSOE es el partido de tira de la izquierda para abajo; que la única candidatura que puede estar realmente satisfecha de sus resultados de ayer y celebrarlos como el premio por el trabajo bien  hecho es Adelante Andalucía parece evidente para quien no sea miope político, como lo parece que Podemos es una formación tóxica que ensucia y rompe todo lo que toca y que IU y Sumar se equivocaron al asociarse con Podemos.

Bueno, pues dichas las obviedades, vamos al ¿y ahora qué? A Vox hay que darle la puntilla. Los partidos democráticos deben ponerle freno a esa ventolera antidemocrática -no llega ni al vendaval aquel contra el que tronaba Alfonso Guerra – que ha supuesto Vox y deben encontrar qué es aquello que todos ellos comparten y alcanzar un acuerdo de mínimos en torno a ello para facilitar que el partido que ha ganado las elecciones, es decir, el Partido Popular, pueda formar un gobierno que no dependa de Vox, como suele ocurrir en las democracias parlamentarias maduras y consolidadas.

Es difícil, y no sólo, como dicen en la izquierda, porque “el PP no quiere”. Es que la izquierda tampoco quiere, y eso es lo que me endemonia y me lleva a hablar en tercera persona de ellos y a no sentirme demasiado dentro. Es cierto que el PP no quiere. El PP y Vox comparten buena parte de sus objetivos programáticos reales (no los declarados por el PP), por eso en muchos lugares, el acuerdo con Vox es un acuerdo deseado por el PP porque sí, les garantiza el gobierno, pero, sobre todo, les garantiza poder llevar a cabo ciertas atrocidades programáticas que comparten con Vox. Por eso, resistencias como las de los PPs aragonés y extremeño eran claramente resistencias de boquilla. ¿Lo es también la de Moreno Bonilla? Yo intuyo que no, aunque quizá el tiempo me desmienta. Y si mi intuición es correcta, quizá exista margen para explorar otras vías, en concreto la vía de mantener la democracia plenamente operativa y vigente, y no recortarla, como van a hacer en Aragón, Valencia, Castilla y León y Extremadura. ¿Logrará Moreno Bonilla resistir a las presiones de Feijóo, para quien pactar gobiernos con Vox ha dejado de ser un problema?

No es cierto, como voceaban anoche los orates que apoyan a Vox que los andaluces hayan votado por la prioridad nacional, porque sólo un 13 por ciento ha votado por ella, y al menos el 43 por ciento que ha votó a la izquierda -y seguro que la mayor parte de los votantes del PP- ha votado contra ella. En cambio, sí es cierto lo que dijo Moreno Bonilla anoche: los andaluces han votado para que se mantenga el gobierno del Partido Popular, así que la izquierda debe garantizar ambas cosas: que no se imponga la “prioridad nacional”, porque los andaluces no la quieren, lo dijeron ayer bien claro, y que gobierne quienes los andaluces han dicho que quieren que gobierne: el PP. El cinturón sanitario contra la extrema derecha no debe ser entendido como un mecanismo para evitar que la derecha gobierne en cualquier circunstancia, sino como un mecanismo de autodefensa democrática que mantenga a los fascistas alejados de los gobiernos. Y no hace falta que sea gratis, porque estoy seguro de que se puede hacer con un acuerdo político de mínimos en torno a la garantía de los servicios públicos dentro del margen constitucional, algo que deberían compartir tanto Bonilla como la izquierda ¿Son sinceros ambos, uno en su moderación, los otros en defensa de la democracia? Pues ya veremos…

Así que pie en tierra y a plantarle cara al fascismo de la única forma posible con los resultados que arrojaron ayer las elecciones.